14/6/10

LA REALIDAD DE LOS DISEÑADORES

Hoy copio y resumo uno de los artículos más interesantes que he leído dobre diseño gráfico, a lo que, "he decidido", me quiero dedicar. Sé que asusta ver tantas líneas juntas... Las entradas largas en los Blogs no tienen éxito. Pero si os interesa ese mundillo del arte estaría bien que lo leyérais, quizás se podría aplicar a más artes que el diseño gráfico... Como la música.


El diseño como profesión es mucho más que un simple trabajo, es un estilo de vida donde una vez que entiendes la importancia y su relevancia al mundo que nos rodea, entiendes el significado de cada mensaje que se plasma alrededor de un diseño, empiezas a ver las cosas de manera diferente. Empiezas a ver el diseño del vaso de refresco en el restaurante de comida rápida, y descifras en tu mente todo el proceso de creación del arte final, sabes si se hizo en Photoshop o en Ilustrador, miras si la tipografía tiene sentido y unidad con la pieza en total, miras los colores, interpretas los tonos como mensajes escondidos que susurran ideas, sientes el material en el que está hecho capaz de soportar la tinta y mantener el líquido en su interior sin ningún problema… todo eso es unos segundos… ¿Sabes de lo que hablo no? Claro que lo sabes, el diseño está en tus venas.
 Desde que empiezas con Photoshop a una edad temprana, te das cuenta que eso es lo que quieres, quieres que la gente vea lo que haces, quieres sobresalir. Todo es genial hasta que te topas con la realidad. El diseño es una de las profesiones que más genera satisfacción personal… pero difícilmente te va a hacer rico. Te sientas frente a tu ordenador tu primer día de trabajo, empiezas tu primer diseño como profesional y luego de un arduo trabajo terminas y lo entregas. Te pagan por él o es sólo parte de tu salario…¿Y luego qué? ¿Te acuerdas de aquél primer diseño que vendiste? ¿Sabes donde está ahora? Exacto, produciéndole dinero a tu cliente, cada vez que un empaque con tu diseño se vende, que cada entrada que creaste al concierto es adquirida, cada vez que el afiche es visto y genera una visita a la tienda, cada vez el diseño genera pero no para quien lo hizo sino para quién lo adquirió. ¿Curioso no? Ves ese logo en la calle y dices: ¡Hey yo lo hice! Y te sientes orgulloso pero ves tu bolsillo y sigue igual.

El primer diseñador inteligente (realmente lo era) fue Frank Mason Robinson, cuando en 1885 hizo este logo:


Lo que lo hizo el pionero fue lo que muchos de nosotros no nos atrevemos a hacer bien: cobrar inteligentemente. En lugar de cobrar una cantidad de dinero (aunque era elevada) decidió hacer algo totalmente visionario: cobrar 0.0025 centavos de dólar por cada Coca Cola que se vendiese… ¿Sabes en cuántos países se vende Coca Cola hoy? Más de 200… ¿Sabes cuantas Coca Colas se venden todos los días? Millones… ¿Sabes cuántas generaciones de la familia Mason han vivido de esos 0.0025 centavos por cada Coca Cola? Cinco.

¿Sabes cuánto dinero tendrías por cada vez que ese empaque con tu logo se venda? ¿Sabes cuánto dinero ganarías por cada vez que tu anuncio sea expuesto? Es por eso que no hay diseñadores millonarios, porque nuestro derecho de autor patrimonial vale una cantidad de dinero fija. Algo que no pasa en el mundo de la música, de la literatura o del cine.

Esa es nuestra realidad, eso es lo que somos, y hasta que no cambiemos nuestra mentalidad de “prostitutos” gráficos viendo que cliente nos sale, arañando proyectos para sacar algo de ganacia seguiremos comiendo de las migajas de otros. Mientras no sepamos leer bien cual cliente nos conviene, cual es rentable y cuál es el verdadero precio de nuestra creatividad, así permanecerá.


Y entonces… ¿Cuánto me dijiste que valía tu talento? Déjame sacar el talonario…





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